«Hay veces en que nos hubiera ido mejor si no se hubiera inventado o descubierto algo. Y unos de los mejores ejemplos de que el progreso nos ha perjudicado más fue con Thomas Middley Jr. Ingeniero metido a químico ideó el plomo tetraetílico como añadido a la gasolina para suavizar el funcionamiento de los motores. Conocidos fabricantes de automóbiles y carburantes fundaron la Ethyl Corporation para la explotación mundial del plomo tetraetílico en 1923. Era absurdamente rentable producirlo así que el producto enriqueció a muchos.
A principios del siglo XX , aunque se conocían los efectos insalubres del plomo, estaba presente en todos los aspectos de la vida cotidiana: latas de conserva, pinturas, conducciones de agua, pesticidas... Pero en ningún caso la absorción en el organismo es más directa que con la combustión de gasolinas con plomo. Después de cientos de casos de saturnismo, parálisis, cáncer y muertes por envenenamiento por plomo Ethyl Corp. negaba tajantemente los efectos del plomo. Cuando la opinión pública presionó se publicaron estudios que no relacionaban el plomo con esos casos, todos ellos financiados por Ethyl Corp.
Como un científico loco animado por el éxito, Middley inventó un gas para refrigeración: los clorofluorocarbonos, alias CFC. Se introdujeron en los 30, y se usaron muchísimo desde congeladores, aire acondicionado, aerosoles... Un sólo kilo de CFC destruye 70.000 kilos de ozono en la atmósfera. Y no sólo eso, sino que es 10.000 veces más potente que el dióxido de carbono para el efecto invernadero del que tanto hemos oído. Fueron prohibidos a finales de los 70, pero además es un compuesto con una vida muy larga, así que los CFC que usaron nuestros abuelos aún afectaran a nuestros nietos.
Tras el uso durante décadas de gasolinas con plomo se descubrió que la acumulación de plomo en el organismo es ahora unas 625 veces superior a la de una persona un siglo atrás, y sigue aumentando porque el plomo no se elimina. Aunque se prohibiese el uso de gasolinas plomadas en 1986 en USA, todavía se siguen enriqueciendo sus productores en los países en vías de desarrollo. »
Con todo ello, Thomas Middley se ha ganado un lugar entre el
Tentaculo Púrpura, Doctor Maligno y
Dexter como unos de los científicos que más han perjudicado a la humanidad.
Parte del texto se ha extraído del libro
Una pequeña historia de casi todo, de
Bill Bryson, que me estoy leyendo ahora. Me decidí a comprarlo después de leer
este extracto en el blog Fogonazos.